Universo

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domingo, 13 de mayo de 2018


EL REGRESO TRIUNFAL DEL YO SUPERIOR 

El origen de las corrientes temporal y espiritual de evolución, es 
como sigue: Jehová creó al ser humano llamado Eva. El luciferario 
espíritu Samael se unió con Eva y engendró a su semidivino hijo Caín. 
Como quiera que Samael abandonó a Eva antes de que naciera el hijo, 
fue Caín el hijo de una viuda y una serpiente de sabiduría. Después 
Jehová creó a Adán, un ser también humano como Eva. Adán y Eva se 
unieron y engendraron un hijo, humano como ellos. Cuyo nombre fue 
Abel. Jehová es el Dios lunar relacionado con el agua, y por esto hubo 
enemistad entre Caín, el hijo del Fuego, y Abel, el hijo del Agua. Así 
Caín mató a Abel, y Seth sustituyó a Abel. Con el tiempo y en el 
trascurso de muchas generaciones, los hijos de Caín fueron los 
artífices habilísimos en el uso del fuego y los metales. Su ideal era 
masculino y estaba personificado en Hiram Abiff, el maestro de 
operarios. Por otra parte, los hijos de Seth fueron clérigos que 
mantuvieron el ideal femenino, simbolizado en la Virgen María y 
gobernaron a sus gentes por virtud del agua mágica colocada a la 
puerta de sus templos. Diversos intentos e hicieron para unir estas 
dos corrientes de humanidad y emanciparlas de sus respectivos 
progenitores Jehová y Samael. Con este propósito se edifico el 
simbólico templo, según las instrucciones de Salomón, el hijo de Seth. 
Hiram Abiff, el hijo de Caín había de fundir el mar de bronce; pero 
este proyecto fracasó, según ya vimos y no pudo realizarse la 
intentada unión de las dos opuestas ramas de la humanidad. Moisés, el 
legislador y caudillo del Antiguo Testamento, más tarde reencarnado en 
la personalidad de Elías, guío al infantil genero humano y últimamente 
reencarno en Juan el Bautista, heraldo o precursor de la nueva 
dispensación o era cristiana. Al propio tiempo renacían los demás 
actores del Drama del Mundo para que pudiesen axuliar a sus hermanos. 
Al fundir Hiram Abiff el mar de bronce recibió el bautismo de fuego y 
Caín lo emancipó de los espíritus lucíferarios y dióle un nuevo 
martillo y una nueva palabra. Al comienzo de la nueva era reencarnó 
Hiram Abiff en la personalidad de Lázaro, el hijo de la viuda de Nain, 
y lo resucito al toque de la poderosa garra del león de Judá, 
elevándolo a la categoría de los inmortales como Christian Rosenkreuz, 
Salomón, el hijo de Seth, reencarnó en Jesús, y el bautismo de agua, 
que le administró Juan, simboliza su emancipación del dominio de 
Jehová, pues al mismo momento del bautizo cedió su cuerpo para morada 
del descendiente espíritu de Cristo a quien desde entonces siguió como 
discípulo. La religión se ha mancillado horriblemente en transcurso 
del tiempo y régimen dogmático empeño su prístina pureza, de modo que 
ya no le cuadra el calificativo de católica, es decir, de universal. 
En todas direcciones se han desgajado ramas, sectas, e ismos; pero 
todavía Jesús desde los mundos invisibles, abarca en su amor a todos 
los hijos de Seth, que con fe invoquen su nombre y llegará el día en 
que una a todas las diseminadas Iglesias en el Reino de Cristo. 
Christian Rosenkreuz recibió el encargo de aleccionar a los hijos de 
Caín que buscaban la luz del conocimiento en el sagrado fuego del 
místico santuario. Así como la energía infundida por su divino 
progenitor Samael movió a Caín al trabajo y la inventiva, así también 
la misma excitación espiritual mueve a sus descendientes a procurar su 
salvación por medio del fuego de las tribulaciones y elaborarse el 
áureo traje de bodas que es el “ábrete sésamo” del mundo invisible y 
aunque la purificante sangre de Jesús es de absoluta necesidad para 
millones de débiles hermanos, no cabe duda de que cuanto más seres 
humanos se afilien a la mística Masonería para conscientemente 
construir el Templo del Alma, más pronto vendrá Cristo por segunda vez 
y más vigorosa será la raza que ha de regir por la ley del amor.

domingo, 6 de mayo de 2018

Lilith. La Sombra De Eva

Lilith, La Sombra De Eva




Lilith (1), aquella que surgió al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador es, según el mito, una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso.
Lilith no se ajustó como compañía para Adán. Había poco en lo que Adán podía convenir en su intento de aparearse con Lilith, Adán pidió estar arriba, pero Lilith se negó "Fuimos creados iguales, y entonces debemos hacerlo en posiciones iguales.
Se le considera la primera esposa de Adán anterior a Eva quien abandono el Edén por iniciativa propia vivió junto al Mar rojo y se unió con Asmodeo (2), un demonio. Posteriormente se convirtió en demonesa".


INTRODUCCIÓN

No sabemos casi nada de Lilith; salvo una brevísima mención en el libro de Isaías, La Biblia cristiana no dice nada más sobre la mítica primera dama de la historia de la Humanidad y a la que, por tanto, le cupo el honor de ser también la primera pareja de Adán, antes que Eva se oficializara para la posteridad recogiendo para sí tal papel. No existen apenas datos originales de esta figura que ha llegado hasta nosotros procedente, sobre todo, de la vieja tradición talmúdica; aunque no es exclusivamente oriunda de tal contexto, ya que, comparaciones, equivalencias y similitudes aparte, nos encontramos claramente identificada a nuestra protagonista en la vieja simbología sumeria y babilónica integrando, incluso, ciertas versiones del ciclo de Gilgamesh. Con lo cual, nuestra dama goza de una antigüedad considerable.
Parece que, siguiendo con su propio mito, que nos la muestra como una guapa fémina muy enigmática y bastante siniestra, fatídica y perversa, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, que se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí sus reales, también se ha ocultado para nosotros en el fondo de los siglos portando con ella su secreto.
Mas no por ello ha dejado de ser popular, pues a Lilith se han referido, entre otros interesados, feministas de pro entre las que algunas no han dudado en declararla su heroína favorita, sagaces psicoanalistas tal vez fascinados por su catálogo de cualidades y, cómo no, todo tipo de estudiosos de la Mitología y de la Simbología.


LILITH EN LA SIMBOLOGÍA Y MITOLOGÍA



Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido "tomada prestada" de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.
Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término "Lilith", y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.
Ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo.
Se le ha comparado con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.
Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.
Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.
Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).
Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.
Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna.
Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.
El Talmud la describe como una bella y encantadora fémina de opulenta figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada, ya extinta y probablemente desconocida en la actualidad.
En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.
También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de "doble opuesto" y "doble contrario". Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.
En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: "la Bestia", y también la "Mala Bestia", y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos.
Tenemos que Lilith se nos aparece como seductora mujer, bello animal, ambiguo ser a medio camino entre el humano y la bestia, ente monstruoso, diablesa, fascinante demonio hembra y espectral habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes. Pero siempre se muestra impulsada por la pasión y rodeada por un magnético halo de misterio, de transgresión, de oposición, malignidad, peligro, desacato, rebeldía, tentación y deseo.
Y por el contrario, también de frescura, espontaneidad, independencia, libertad y tal vez autenticidad; pues todo simbolismo es ambivalente y polivalente, como ya se ha señalado, cosa que los pocos elementos concretos y muy modificados de su mito a los que podemos acceder nos confirman.
Mas no por dejar de pertenecer al plano físico se privó Lilith de las delicias de la fecundidad, ya que según nos muestra la tradición engendró seres en tales correrías nocturnas. Y lo hizo, para más precisión, durante los 138 años que -dice la Cábala- tardó Adán en engendrar a Seth después de que hubieran nacido Caín y Abel, cifra que nos da una idea de la longevidad (mítica) de nuestro antepasado y de la espaciada capacidad generativa de ambos progenitores.
Es extraño que en vista de los anteriores avatares Lilith no sea nada grata en la tradición hebrea. Está feo, desde este contexto, tener la osadía de querer asemejarse al varón reclamando paridad con el mismo, discutir el rol a tomar respecto a éste, desobedecer las órdenes del Hacedor con tanto atrevimiento, abandonar el Paraíso… Pero lo más terrible de todo es el hecho de invocar el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.
Un primer análisis del mito nos muestra que Lilith ha abierto las puertas de lo prohibido. Lilith ha roto con lo estipulado por el Creador para la raza humana. Ha quebrantado lo establecido, se ha querellado contra el orden natural de las cosas, ha abandonado el lugar propio de la Humanidad, ha transgredido los límites impuestos a los seres humanos (algo que también hará Eva en su momento) y por ello se ha colocado fuera del mundo de los hombres y se ha convertido a sí misma en apátrida, en exilada, en extraña…
Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.

Vemos entonces varios aspectos a considerar en el análisis del mito de Lilith.

a) Antropológico
Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una "humanidad previa"; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.

b) Religioso
Ciertas particularidades de las personificaciones de Lilith podrían emparentarla con características, atributos y potencias relacionadas con la Magna Dea, la Diosa en su aspecto oscuro en la plena acepción del término, como por ejemplo su capacidad generativa, su relación con la sabiduría profunda, su vinculación con la vida y la muerte, su asociación con lo abisal, etc.

c) Psicológico
Lilith contiene en sí elementos suficientes que, sin hacer una valoración moral, sí nos permiten en cambio pensar en un patrón típico de lo femenino caracterizado por rasgos como la independencia, la autonomía, la auto pertenencia, la confianza en el propio criterio, el sentido crítico, la vinculación con el propio ser y el propio deseo que desde nuestra mentalidad la hacen conceptualizar como individuo libre. El mismo hecho de su "ocultamiento" en las profundidades nos mostraría que el factor Lilith puede estar en determinadas mujeres reprimidas, ocultas en su propio interior, mas permanece latente y actúa desde las propias profundidades.

d) Social
Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura clásica y en el simbolismo de las Diosas lunares.
El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por "actual" entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha "desaparecido" Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.


EL MITO LILITH

"Adán, mientras tanto, halló que él lamentaba la partida de Lilith. Fue con Yahveh y expuso su caso pidiendo el retorno de Lilith. Yahveh concordó que una criatura del Edén no debería partir tan fácil del reino, y dispuso tres ángeles para recobrarla. Estos tres, Senoy, Sansenoy, y Semangelof, pronto encontraron a Lilith en su cueva y le exigieron su retorno con Adán por órdenes de Yahveh. Si se rehusaba, le informaron, matarían a un ciento de sus hijos demonios cada día hasta que decidiera regresar.
Lilith exclamó que incluso esta suerte era mejor que regresar al Edén y a la sumisión a Adán. Tan pronto como los Ángeles cumplieron su amenaza, Lilith también hizo una terrible proclamación. En respuesta por el dolor infringido, mataría a los hijos de Adán. Juró atacar a los niños, e incluso a sus madres, durante el nacimiento. Juró también que los recién nacidos estaban en peligro de ser objeto de su ira, las niñas por veinte días y los niños por ocho. No solo esto, sino que también atacaría a los hombres en su sueño, robándoles su semen para dar nacimiento a más niños demonio, que reemplazarían a esos asesinados cada día".


LILITH Y LA ASTROLOGÍA

Lilith no es un planeta, sino un punto sensible que se puede identificar mediante determinados cálculos. Para fijar su posición en el horóscopo se contempla la órbita elíptica de la Luna alrededor de la Tierra y el eje que forman los dos puntos más lejanos de la Tierra en esa elipse. Lilith se encuentra en el eje en aquel punto que está a la misma distancia de la Tierra y del centro de la elipse. Lilith tarda unos 9 años para dar una vuelta completa a los doce signos.
Lilith recibe también el nombre de Luna Negra (coincidiendo con el símbolo empleado para representarla), una denominación que da alguna idea de su significado en el horóscopo. Se refiere al lado oscuro y desconocido de la naturaleza femenina. No es sólo fuente de la vida, sino también de la muerte, el dolor y la desgracia.
En la astrología babilónica y asiria, Lilith jugó un papel importante, el cual fue redescubierto en los años sesenta y setenta.


LA LILITH ASTRONÓMICA

La Luna describe una trayectoria elíptica alrededor de la Tierra. Una elipse tiene dos puntos focales, y el otro punto focal no ocupado por la Tierra ha sido llamado Luna Oscura, Luna Negra o Lilith. Esta es una definición un tanto simplificada, puesto que, realmente, la Luna y la Tierra se mueven ambas alrededor de su centro común de gravedad, y la trayectoria de la Luna no es una elipse exacta sino más bien irregular. Es necesario distinguir entre la órbita media de la Luna, que es una lenta elipse alargada, y la órbita real, que oscila alrededor de la órbita media, debido a interferencias de distintas clases. Así como hay un Nodo Lunar "medio" y "real", así también hay una elipse "media" y "real" y una Lilith "media" y "real". Escribo "real" entre comillas porque el Nodo de la Luna sólo es "real" unas dos veces al mes, cuando la Luna se encuentra realmente en él, pues el resto del tiempo es tan "irreal" como el Nodo medio.
De hecho, cuando se trabaja con un punto tan cercano a la Tierra, uno también debería tener en cuenta el gran paralaje, o sea, considerar desde qué punto de la Tierra uno observa realmente un punto dado del cielo. La Astrología observa los planetas geocéntricamente, como si fuera desde el centro de la Tierra, y no topo-céntricamente, desde el punto de vista real del observador.
La Luna Oscura ha sido definida también como el apogeo de la órbita Lunar, o el punto de la órbita más alejado de la Tierra. Ambos puntos, el apogeo y el segundo punto focal, están en el eje mayor de la elipse orbital, la línea de ápside. Vistos desde la Tierra están en la misma dirección, y por lo tanto ocupan el mismo lugar en el Zodíaco. El segundo punto focal se encuentra a una distancia de unos 36.000 km de la Tierra, y el apogeo a unos 400.000 km. Aparte de esto, ambas definiciones pueden considerarse como equivalentes. Como la órbita de la Luna se mueve hacia delante continuamente en el espacio, la Luna Oscura se mueve a lo largo del Zodíaco a unos 40º por año. Una revolución completa tarda ocho años y diez meses.



Citas:
1 lil, que significa 'viento', 'aire' o 'espíritu', de acuerdo alos judíos Lilith era una criatura maligna y se asocia con la palabra 'noche'.
2 Asmodeus (Asmodai, Sydonai, Chammadai, Asmodeo, o Asmodaeus) es un demonio, conocido comúnmente por aparecer en el Libro de Tobit del Antiguo Testamento. También es mencionado en el Talmud y en los tratados de demonología. Su origen se halla en la religión mazdeísta (zoroastra) de los persas. Probablemente, llega al judaísmo durante el tiempo en el que este pueblo se halló bajo la dominación persa, y más tarde, pasaría al cristianismo.



Temas consultado:
1. Biblia, Isaías 34:14
2. Escrito de Paloma de Miguel. Psicóloga
3. Costas Antola, Adela; Cubiló, María: El mito de Lilith. La curiosidad, su fuga y expulsión. Publicación interna de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. 1989
4. Wikipedia

viernes, 26 de enero de 2018

La doctrina Teúrgica en el Platonismo de Jámblico

LA DOCTRINA TEÚRGICA EN EL PLATONISMO DE JÁMBLICO


"El llamado "neoplatonismo" fue una escuela filosófica, contemporánea de un mundo que estaba en proceso de transformación, pues el mundo antiguo experimentaba un eclecticismo de ideas y la incorporación de nuevas corrientes culturales como es el cristianismo. En este contexto, la escuela neoplatónica incorpora a su sistema de filosofía elementos provenientes de los llamados cultos mistéricos; como los misterios osiriacos y los misterios celebrados en Eléusis.
      A la tradición filosófica legada por Platón, el cual era depositario de la sabiduría de los antiguos egipcios, se le unen estas prácticas mistéricas e iniciáticas (aunque probablemente era algo que ya estaba en Platón). Esta unión de tradiciones hace que dentro del platonismo se articule una escuela que practicará lo que llamaron Teúrgia, cuyo propósito era la concreción del trabajo de mejoramiento del ser humano en prácticas iniciáticas y rituales celebradas como un culto a la divinidad, con el propósito de permitir una comunicación con seres espirituales a través del perfeccionamiento filosófico del hombre y la participación en estas prácticas rituales.
      La Teúrgia se fundamentará en principios filosóficos sistematizados por Plotino, principalmente en la concepción que tiene del ser humano como ser espiritual, cuya dedicación a la filosofía requiere del desarrollo de la virtud y de una búsqueda interior de las verdades del mundo. Plotino y Jámblico, comparten una noción común de la naturaleza de la divinidad; esta es simple, providente, creadora (se entrega a sí misma) y especialmente en Jámblico, está la idea de una naturaleza viva y animada que se manifiesta en las cosas mismas. Todo tiene algo de espiritual, en todas las cosas materiales la divinidad mora y permite la constitución esencial de cada cosa; esto tendrá como consecuencia en Jámblico la idea de multiplicidad de la expresión del Uno plotiniano, Dios, como dioses. La teúrgia tratará a lo divino como muchos dioses que son expresiones de una realidad única y simple de un mismo ser.
      Las cosas, como enseña Plotino, son resultado de una emanación desde el Uno. Esta emanación constituye tres hipóstasis divinas que son El Uno, la Inteligencia y el Alma; 5 Jámblico agregará que en esta escala de emanación existen inteligencias, seres espirituales en una jerarquía de grados de expresión de la plenitud del Uno, así tenemos las almas (seres humanos), los héroes (almas humanas desprovistas de cuerpo que se han perfeccionado), démones (entidades espirituales) y los dioses (expresiones del Uno). El teúrgo por su trabajo de perfeccionamiento espiritual puede contactar, como resultado de ese trabajo interior, con estas entidades que le ayudarán en su propósito de participar unitivamente con Dios. La teúrgia supone una acción dispuesta a lo sagrado por medio de un ritual teúrgico, que consiste en la utilización de símbolos que representarán a cualidades, potencias espirituales.
      Mediante el símbolo la realidad espiritual del hombre, su interioridad, se logra proyectar en el orden ritual, exterior y de esta manera se hace visible, sensible, lo que mora inmaterialmente en el interior del alma humana. Las prácticas de plegarias, invocaciones, sacrificios, etc. conducirán al iniciado en los misterios de la teúrgia hacia la participación completa de su realidad tanto material como espiritual, en la divinidad. Las plegarias son el modo de acceso a los dioses y el simbolismo es el fundamento del ritual. La experiencia ritual y filosófica es iniciática. El iniciado paso a paso va alcanzando por su trabajo y dedicación, niveles más profundos de verdad y de experiencia espiritual; en este proceso, los seres humanos logran reconocer aquello que son esencialmente, logran conocer su verdad, al hacerlo, pueden ubicar su hacer, su vida, dentro del orden cósmico. Este conocimiento es producto del conocimiento de sí mismo, conocimiento que significará el logro de la libertad, que en su realización unida al conocimiento, permite al hombre una vida feliz. El ser humano busca el conocimiento, en primer lugar conocimiento de sí mismo y también conocimiento del mundo.
      La filosofía es una tendencia natural del hombre, el amor a la sabiduría es obsequio de los dioses, la dedicación a la filosofía hace al hombre libre, apto para desarrollar la virtud y por esto, poder contribuir a la educación y guía de otros seres humanos, para que en un camino de búsqueda interior logren ser plenamente aquello que ya potencialmente son.

jueves, 25 de enero de 2018

EL KYBALION - GÉNERO MENTAL




EL KYBALION
LOS MISTERIOS DE HERMES
TRES INICIADOS.

CAPITULO XIV
GÉNERO MENTAL

Los estudiantes de psicología que han seguido atentamente el tren del pensamiento moderno en lo que respecta a los fenómenos mentales habrán quedado extrañados de la rara insistencia de la idea o concepto de la dualidad mental que se ha manifestado tan fuertemente durante los diez o quince años últimos, y que ha dado origen a gran número de plausibles teorías concernientes a la naturaleza y constitución de esa "doble mente". El difunto Thomson J. Hudson alcanzó gran popularidad en 1983 al enunciar su conocida teoría sobre las "mentes objetiva y subjetiva", que, según sostenía, existían en cada individuo. Otros autores han llamado igualmente la atención con sus teorías referentes a las mentes "consciente y subconsciente", mentes voluntaria e involuntaria, mente activa y pasiva, etc. Esas teorías podrán diferir según cada autor, pero siempre queda el principio básico que es el de la dualidad mental.
     El estudiante de la filosofía hermética se siente tentado por la sonrisa cuando lee y oye hablar de esas numerosas teorías nuevas, respecto a la dualidad de la mente, adhiriéndose cada escuela tenazmente a su propia doctrina, proclamando cada una con empeño que ha sido ella la que ha descubierto la verdad. El estudiante que hojee el libro de la historia oculta encontrará en su mismo principio referencias a las antiguas enseñanzas herméticas sobre el principio del género. Y si prosigue su examen, encontrará que esa antigua filosofía conoció el fenómeno de la dualidad mental y la explicó mediante la teoría del género en la mente. Este concepto del género mental puede ser explicado en pocas palabras a los estudiantes que ya se han familiarizado con las teorías modernas que aluden al mismo. El principio masculino de la mente corresponde a la llamada mente objetiva, mente consciente, mente voluntaria o activa, etc., en tanto que el principio femenino corresponde a la llamada mente subjetiva, subconsciente, involuntaria, pasiva, etc.
     Por supuesto, la enseñanza hermética no concuerda con las muchas teorías modernas concernientes a las dos fases de la mente, ni admite muchos de los hechos proclamados por esas escuelas en apoyo de ese doble aspecto. Si indicamos la base de la concordancia es para facilitar al estudiante la asimilación de los conocimientos adquiridos con anterioridad sobre la filosofía hermética. Los estudiantes de Hudson conocerán la proposición que se hace en el principio del segundo capítulo de su obra "The Law of Psychic Phenomena" (la Ley de los Fenómenos Psíquicos), que dice: "la jerigonza mística de los filósofos herméticos expresa la misma idea general"... o sea la dualidad de la mente. Si el doctor Hudson se hubiera tomado el trabajo de descifrar algo más "la jerigonza mística de la Filosofía Hermética" hubiera recibido mucha luz sobre el punto de la dualidad de la mente; pero entonces, quizás, su obra más interesante no hubiera sido escrita. Consideremos ahora las enseñanzas herméticas concernientes al género mental.
     Los instructores herméticos imparten enseñanzas concernientes a este punto, pidiendo a sus discípulos que se atengan al proceso de su propia conciencia, a su propio yo. El discípulo fija entonces su atención internamente sobre el ego que está en cada uno de nosotros. Cada estudiante ve que su propia conciencia le da como primer resultante de la existencia de su yo: "Yo Soy". Esto, al principio, parece ser la palabra final de la conciencia, pero un examen ulterior desprende el hecho de que esto "yo soy" puede separarse en dos partes distintas o aspectos que, si bien trabajan al unísono y en conjunción, sin embargo puede ser separadas en la conciencia.
     Si bien al principio parece que solo existe un único Yo, un examen más cuidadoso revela que existe un "yo" y un "mí". Este par mental difiere en características y naturaleza, y el examen de esta, así como de los fenómenos que surgen de la misma, arrojan gran luz sobre muchos de los problemas de la influencia mental.
     Comencemos considerando el "mí", que generalmente se confunde con el "yo", si no se profundiza mucho en los recesos de la conciencia. El hombre piensa de sí mismo (en su aspecto de "mí" o "me") como si estuvieran compuesto por ciertos sentimientos, agrados, gustos, y disgustos, hábitos, lazos especiales, características, etc., todo lo cual forma su personalidad, o el ser que conoce él mismo y los demás. El hombre sabe que estas emociones y sentimientos cambian, que nacen y mueren, que están sujetos al principio del Ritmo y al de la Polaridad, cuyos principios lo llevan de un extremo a otro. También piensa de sí mismo como cierta suma de conocimientos agrupados en su mente, que forman así una parte de él.
     Éste es el "mí" o "me" del hombre.
     Pero quizás hemos precedido demasiado aprisa. El "mí" de muchos hombres está compuesto en gran parte de la conciencia que tiene de su propio cuerpo y de sus apetitos físicos, etc. Y, estando su conciencia limitadas en alto grado a su naturaleza corporal, prácticamente "viven allí". Algunos hombres van tan allá en esto que consideran su apariencia personal como parte de su "mí", y realmente la consideran parte de sí mismo. Un escritor dijo con mucho humorismo en una oportunidad que el hombre se compone de tres partes: "Alma, cuerpo y vestidos". Y esto haría que muchos perdieran su personalidad si se les despojara de sus vestidos. Pero, aun aquellos que no están tan estrechamente esclavizados con la idea de su apariencia personal, lo están por la conciencia de sus cuerpos. No pueden concebirse sin él. Su mente les parece que es algo "que pertenece" a su cuerpo, lo que, en muchos casos, es realmente cierto.
     Pero conforme el hombre adelanta en la escala de la conciencia, va adquiriendo el poder de desprender a su "mí" de esa idea corporal, y puede pensar de su cuerpo que es algo "que pertenece" a su propia parte mental. Pero aun entonces es muy capaz de identificar el "mí" completamente con sus estados mentales, sensaciones, etc., que siente existen dentro de él. E identificará esos estados consigo mismo, en vez de estimarlos como simples "cosas" producidas por su mentalidad, existentes en él, dentro de él y proviniendo de él, pero que, sin embargo, no son él mismo. Puede comprobar también que esos estados cambian mediante un esfuerzo volitivo, y que es capaz de producir una sensación o estado de naturaleza completamente opuesta de la misma manera, y, sin embargo, sigue existiendo siempre el mismo "mí". Después de un tiempo, podrá así dejar a un lado esos diversos estados mentales, emociones, sentimientos, hábitos, cualidades, características y otras posesiones personales, considerándolas como una colección de cualidades, curiosidades o valiosas posesiones del "no mí". Esto exige mucha concentración mental y poder de análisis de parte del estudiante. Pero ese trabajo es posible, y hasta los que no están muy adelantados pueden ver, en su imaginación, como se realiza el proceso descripto.
     Después de realizado ese ejercicio el discípulo se encontrará en posesión consciente de un "Ser" que puede ser considerado bajo su doble aspecto del "yo" y de "mí". El "mí" se sentirá como algo mental en lo que pueden producirse los pensamientos, ideas, emociones, sentimientos y otros estados mentales. Puede ser considerado como si fuera la "matriz mental", según decían los antiguos, capaz de generar mentalmente. Este "mí" se denuncia a la conciencia poseyendo poderes de creación y generación latentes, de todas clases. Su poder de energía creadora es enorme, según puede sentirlo uno mismo. Pero, a pesar de todo, se tiene la conciencia de que debe recibir alguna forma de energía, bien del mismo "yo", inseparable compañero, o bien de algún otro "yo", a fin de que así pueda producir sus creaciones mentales. Esta conciencia aporta consigo una realización de la enorme capacidad de trabajo mental y de poder creador que encierra.
     El estudiante encuentra pronto que no es todo lo que hay en conciencia íntima, pues ve que existe un algo mental que puede "querer" que el "mí" obre de acuerdo con cierta línea creadora y que, sin embargo, permanece aparte, como testigo de esa creación mental. A esta parte de sí mismo se le da el nombre del "yo". Y puede reposar en su conciencia a voluntad. Allí se encuentra, no una conciencia de una capacidad de generar y crear activamente en el sentido del proceso gradual común a las operaciones mentales, sino más bien de la conciencia de una capacidad de proyectar una energía del "yo" al "mí": "Querer" que la creación mental comience y proceda.
     También se experimenta que el "yo" puede permanecer aparte, testigo de las operaciones o creaciones mentales del "mí". Este doble aspecto existe en la mente de toda persona, el "yo" representa al Principio Masculino del género mental, y el "mí" al Principio Femenino. El "yo" representa el aspecto de Ser; el "mí" el aspecto de "devenir". Se notará que el principio de correspondencia opera en este plano lo mismo que en el que se realiza la creación del Universo. Los dos son parecidos, si bien difieren enormemente de grado. "Como arriba es abajo, como abajo es arriba".
     Estos aspectos de la mente - los principios masculinos y femeninos - el "yo" y el "mí" - considerados en relación con los fenómenos psíquicos y mentales ya conocidos, dan la clave maestra para dilucidar la operación y manifestación de esas nebulosas regiones de la mente. El principio del género mental aporta la verdad que se encierra en todo el campo de los fenómenos de influencia mental.
     La tendencia del principio femenino es siempre la de recibir impresiones, mientras que la tendencia del masculino es a darlas o a expresarlas. El principio femenino tiene un campo de acción mucho más variado que el masculino. El principio femenino conduce el trabajo de generar nuevos pensamientos, conceptos, ideas, incluso la obra de la imaginación. El masculino se contenta con el acto de "querer" en sus varias fases. Sin embargo, sin la ayuda activa de la voluntad del principio masculino, el femenino puede contentarse con generar imágenes mentales que son el resultado de impresiones recibidas del exterior, en vez de producir creaciones mentales originales.
     Las personas que pueden prestar continuada atención a un sujeto emplean activamente ambos principios mentales: el femenino, en el trabajo activo de la generación mental, y el masculino en estimular y dar energía a la porción creadora de la mente. La mayoría apenas hace uso del principio masculino, y se contenta con vivir de acuerdo con los pensamientos e ideas que se filtran en su "mí" y provienen del "yo" de otras mentalidades. Pero no es nuestro propósito detenernos en esta faz del asunto, cosa que puede estudiarse en cualquier tratado bueno de psicología, con la clave ya indicada sobre el género mental.
     El estudiante de los fenómenos psíquicos conoce la realidad de los maravillosos fenómenos clasificados como telepatía, influencia mental, sugestión, hipnotismo, etc. Muchos han buscado explicación a estas diversas fases de los fenómenos, siguiendo las teorías de dualidad mental promulgadas por los diferentes instructores. Y, hasta cierto punto, están en lo cierto, porque, realmente existe una manifestación clara y definida de dos fases distintas de actividad mental. Pero si esos estudiantes consideran esa dualidad a la luz de las enseñanzas herméticas concernientes a la vibración y al género mental, verían que la clave tan buscada la tienen al alcance de la mano.
     En los fenómenos telepáticos se ve que la energía vibratoria del principio masculino se proyecta hacia el principio femenino de otra persona, y que esta última absorbe ese pensamiento y le permite desarrollarlo y madurarlo. En la misma forma obra la sugestión y el hipnotismo. El principio masculino de una persona da la sugestión dirigiendo una corriente de energía o poder vibratorio hacia el principio femenino de otra, y ésta, al aceptarla, la hace suya y piensa en consecuencia. Una idea así alojada en la mente de otra persona crece y se desenvuelve, y a su tiempo es considerada como una verdadera creación mental del individuo, mientras que en realidad no es más que el huevo de un cuco puesto en el nido del gorrión, pues aquel pájaro pone sus huevos en un nido ajeno. El proceso normal es que el principio masculino y el femenino de una persona obren coordinada y armoniosamente conjuntamente. Pero, desgraciadamente, el principio masculino del hombre corriente es demasiado inerte y perezoso para obrar y el y el despliegue de poder volitivo es muy ligero, y, en consecuencia, la mayoría está dirigida por las mentes y voluntades de los demás a quienes se permite querer y pensar por uno mismo. ¿Cuántos pensamientos u obras originales hace el hombre corriente? ¿No es la mayoría de los hombres simple sombra o eco de los que tienen una mente o voluntad más fuerte que la suya? La perturbación proviene de que el hombre corriente descansa casi completamente en su conciencia del "mí" y no comprende que, realmente tiene un "yo". Está polarizado en su principio femenino mental, y su principio masculino, en el que reside la voluntad, está inactivo e inerte.
     El hombre fuerte del mundo manifiesta invariablemente el principio masculino de voluntad, y su fuerza depende materialmente de este hecho. Y en vez de vivir en las impresiones que le producen otras mentalidades, domina su propia mente, mediante su voluntad, obteniendo así la clase de imágenes mentales que quiere y domina y dominando así también las mentes ajenas de la misma manera.
     Contémplese un hombre fuerte y véase como se las arregla para implantar sus gérmenes mentales en la mente de las masas, obligándolas así a pensar de acuerdo con sus deseos. Este es el porqué las masas son como rebaños de carneros, que nunca originan una idea propia ni emplean sus propios poderes y actividades mentales.
     La manifestación del género mental puede notarse en todas partes diariamente. Las personas magnéticas son las que pueden emplear su principio masculino para imprimir sus ideas sobre los demás. El actor que hace reír o llorar a la concurrencia está haciendo uso de este principio. Igualmente sucede con el orador, político, predicador o cualquier o cualquier otro que atraiga la atención pública. La influencia peculiar que ejerce un hombre sobre otro es debido a la manifestación del género mental según las líneas vibratorias ya indicadas. En este principio está el secreto del magnetismo personal, de la fascinación, etc., así como también de los fenómenos agrupados bajo el nombre de hipnotismo.
     El estudiante que se ha familiarizado con los fenómenos generalmente denominados psíquicos habrá descubierto la importante parte que desempeña en los citados fenómenos esa fuerza que la ciencia llama "sugestión", por cuyo término se indica el proceso o método por el cual se transfiere una idea o se imprime sobre la mente de otro, obligando así a la segunda mentalidad a obrar concordantemente. Una verdadera comprensión de la sugestión es necesaria para comprender inteligentemente los varios fenómenos psíquicos a que la sugestión da origen. Pero aun es más necesario el conocimiento de la vibración y del género mental, porque todo el principio sugestivo depende de estos.
     Los escritores sobre la materia de sugestión dicen que la mente objetiva o voluntaria es la que hace la impresión mental, o sugestión, sobre la mente subjetiva o involuntaria. Pero no describen el proceso ni indican alguna analogía mediante la cual sea más fácil comprender la idea. Si se contempla el asunto a la luz de las enseñanzas herméticas, se verá que la energización del principio femenino por la energía vibratoria del masculino está de acuerdo con las leyes universales de la naturaleza, y el mundo natural ofrece innumerables analogías que facilitan la comprensión del principio. En realidad, la doctrina hermética afirma que la misma creación del universo obedece a dicha ley y que en todas las manifestaciones creadoras sobre los planos espiritual, mental, y físico, siempre está en operación el principio de género: la expresión de los principios masculino y femenino. "Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba". Y aun más que esto: cuando se comprende este principio se es capaz de clasificar inteligentemente de inmediato los variados fenómenos psicológicos, en vez de quedarse confuso ante ellos. El principio realmente trabaja en la práctica, porque está basado sobre las leyes universales e inmutables de la vida.
     No entraremos ahora en una dilucidación detallada de los diversos fenómenos concernientes a la influencia mental o a la actividad psíquica. Hay muchos libros, en su mayor parte muy buenos, que se han escrito últimamente sobre el asunto. Los hechos principales señalados en esas obras son exactos, aunque los diversos autores tratan de explicarlos por las diferentes teorías de su propia cosecha. El estudiante puede familiarizarse con estas materias, y utilizando la doctrina del género mental podrá coordinar convenientemente la masa caótica de teorías y enseñanzas en conflicto, y podrá, además, adueñarse completamente del asunto si a ello se sintiera inclinado. El objeto de esta obra no es el de dar una explicación extensa de los fenómenos psíquicos, sino más bien el de indicar sencillamente la clave maestra que abre las muchas puertas que conducen al Templo del Saber, si se desea explorar su interior. Creemos que al examinar las enseñanzas encerradas en el "Kybalion" es fácil encontrar la explicación de muchas dificultades que confunden. De nada sirve entrar en detalles referentes a las muchas características de los fenómenos psíquicos y mentales si al estudiante le son dados los medios para comprender el asunto que atrae su atención. Con la ayuda del "Kibalion" se puede entrar en cualquier biblioteca, pues la antigua luz de Egipto iluminará las páginas confusas y los problemas obscuros. Éste es el verdadero objeto de esta obra. No venimos a exponer una filosofía nueva, sino a suministrar las bases fundamentales de la antigua enseñanza universal que esclarece todas las doctrinas, y que servirá para conciliar todas las teorías, por diferentes u opuestas que parezcan.



domingo, 14 de enero de 2018

Caín, el Inmortal



Todos conocemos lo que ocurrió después de la "caída" del hombre, según el Génesis. Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y tuvieron hijos. Primero Caín y luego Abel. Todos sabemos que "Dios no aceptaba los sacrificios que le dedicaba Caín y sí aceptaba los de Abel". Entonces Caín, lleno de celos, se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Todos sabemos eso, siempre hemos pensado "que malo que es Caín", "mató al hermano, que horrible". Caín era el malo y Abel era el bueno, esa es la interpretación que nos llega por el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Incluso San Agustín, cuando nos da su interpretación del mito de Caín y Abel, equipara a Caín con los judíos y a Abel con Cristo. Dice San Agustín que los judíos mataron a Cristo así como Caín mató a Abel. San Agustín, como la mayoría, continúa la tradición de que Abel era el bueno y Caín el malo.
      Está muy claro en la biblia, Caín es castigado por Dios, es desterrado. Esto es visto como algo lógico y normal: Caín es el malo y Abel el bueno. La interpretación Gnóstica es totalmente distinta, ahora la vamos a ver.
          En primer lugar, la Gnosis sostiene que Caín no fue hijo de Adán, que Eva engendró a su primer hijo, Caín, con la Serpiente, con Lucifer. La Serpiente Lucifer fecundó a Eva con su aliento. Ó sea que Caín no fue un niño totalmente humano, nacido de la carne. Tuvo algo Espiritual muy grande, porque su padre era Lucifer, proveniente del mundo incognoscible del Espíritu.
Por el contrario, Abel fue hijo de Adán y Eva, o sea que Abel sí fue un hijo de la carne.
        Tenemos ahora una primera diferencia entre ambos hermanos: Caín es superior a Abel. Caín es hijo de Eva y de Lucifer, la Serpiente iniciadora del Edén. Caín es hijo del Espíritu y la carne. Abel, por el contrario, es hijo solamente de la carne. Eso en primer lugar, ahora tenemos que Caín no es alguien malo, es alguien superior, es alguien importante, mucho más que Abel.
          En segundo lugar, tanto Caín como Abel realizan sacrificios al dios creador para complacerlo, ofrendándole cosas que le agradan a él. Caín le sacrifica elementos vegetales y Abel animales, corderos por ejemplo. Según la biblia, esto último es lo que más agrada al creador: la sangre del animal muerto y el olor a carne quemada del cadáver. Al creador, dice la biblia, le gustaban los sacrificios que le dedicaba Abel y no los de Caín. Pareciera que Caín no sentía muchos deseos de complacer al creador, pues le ofrecía unas pocas semillas sin mucha devoción, como si no estuviera realmente convencido de la conveniencia de realizar sacrificios. Lógicamente, los sacrificios de Abel eran aceptados por el creador y los de Caín no. Caín sentía rechazo por los sacrificios dedicados al creador, por su origen, porque era hijo de Lucifer, porque poseía en su interior la chispa divina del Ángel de la Luz. Por eso no realizaba bien los sacrificios al creador, le repugnaba hacerlo, pues él no pertenecía a este mundo creado. Abel en cambio, quien no era de naturaleza Espiritual sino animal, realizaba bien los sacrificios, los que sí eran del agrado del creador.
          Una antigua leyenda nos relata lo que dijo en un momento Abel a su hermano Caín: "Mi sacrificio, mi ofrenda fue aceptada por Dios porque yo le amo, tu ofrenda en cambio fue rechazada porque tu le odias". Ahora está todo bien claro, ¡cómo no va a odiar al creador si es un hijo del Espíritu, si su naturaleza es Espiritual! Ahí está bien claro. Todas estas leyendas y mitos que rodean al Génesis nos dicen muchas cosas. A través de ellos caemos en cuenta que mucha información nos ha sido tergiversada y ocultada.
        También son muy interesantes otras palabras que Caín dice a su hermano. En una pequeña frase está resumida toda la posición de él. Estas palabras son clave: "No hay ley, ni juez" (Targumín Palestiniano, Gen., 4:8). Caín está negando la autoridad del dios creador y que deba rendirle culto y obediencia.
          Posteriormente vemos que Caín asesina a su hermano Abel. Esto es algo muy profundo porque significa que el Espíritu rechaza, destruye, asesina al alma. Abel, presentado como puro amor y devoción en la biblia, según los Gnósticos representa al alma del hombre. Caín, por el contrario, es el representante del Espíritu, por eso su hostilidad y su odio. La hostilidad y el odio propios del Espíritu, pues el Espíritu realmente aborrece este mundo impuro, plagado de mandamientos injustos y absurdos. Por eso la resistencia de Caín a realizar sacrificios, por eso su desobediencia a los mandatos del creador. Caín y Abel son tan opuestos e irreconciliables como lo son el Espíritu y el alma.
        El alma es amor puro, no el Amor Verdadero sino lo que conocemos como amor, lo que creemos que es el amor, lo que nos han dicho que es el amor, que en realidad es odio. El Espíritu es lo contrario, es percibido como odio puro, hostilidad y venganza. Al haber sido encadenado a esta creación satánica sólo puede sentir hostilidad y odio, es decir, lo que los hombres ordinarios conocen como odio. El Espíritu, que es Amor Puro, sólo puede sentir aversión y repugnancia ante esta asquerosidad. Por eso desea destruirla, porque para Él la creación es una monstruosidad deforme que no debió haber existido jamás. Esto es lo que simboliza el asesinato de Abel por su hermano Caín.
        Caín, con todos sus actos se ha emancipado totalmente del creador y de su propio cuerpo y alma. A través de sus actos contra el dios creador y contra su medio hermano Abel, se ha emancipado de una vez y para siempre del dios inferior y de su creación impura y defectuosa. Con sus actos se ha transformado en un opositor, en un enemigo eterno del demiurgo y de su obra.
       Todo este episodio de Caín y Abel, tal como está en el Génesis bíblico y en leyendas como las del midrash judío, entre otras, ha sido interpretado por los Gnósticos de una manera totalmente opuesta a la aceptada.
         Después de cometer su Acto Supremo, dice la biblia que Caín fue maldecido por dios y expulsado de ese lugar. "Maldecido y expulsado", el mismo destino de la Serpiente del paraíso. Fue lógico que así sucediera, porque Caín se había convertido en un opositor absoluto del dios creador, pero además ocurrieron otras cosas muy interesantes que vamos a destacar aquí.
        En primer lugar, vemos que Caín ha sido maldecido y desterrado por el dios creador. Eso que pudiera parecer un castigo, para un Gnóstico es todo lo contrario. Ser maldecido y desterrado por el creador es un honor para un Gnóstico. Es la reacción lógica del demiurgo frente a quien lo ha desafiado y abofeteado, frente a quien se ha hecho igual o superior a él. Caín es un desterrado porque se ha transformado totalmente, se ha desterrado exitosamente por sí mismo y ya no pertenece a este mundo aunque siga habitándolo. La biblia dice que el creador lo desterró, pero Caín es un emancipado, un liberado en vida, que con sus actos maldijo al creador y se desterró a sí mismo de esta creación abominable.
          En segundo lugar, cuentan algunas leyendas judías que el creador ha castigado para siempre a Caín con la falta de sueño, condenándolo a no poder dormir, a la vigilia permanente. Para un Gnóstico eso no es un castigo sino un triunfo. Estar siempre despierto es una ventaja, una virtud, un logro importante. Caín se ha despertado por sí mismo, desobedeciendo los preceptos del creador y "asesinando" a su alma.
         En tercer lugar, la biblia dice que el creador protegió a Caín, no permitiendo que nadie le hiciera daño o matara. Este es otro dato muy interesante. Dicen los Gnósticos que el hombre que se ha transformado en puro Espíritu, aunque siga habitando el cuerpo físico es un inmortal, un intocable. Nada ni nadie puede dañarlo, nadie puede atacarlo, ya no tiene miedo, pues está por encima de todo y ya nunca morirá. Está en este mundo pero fuera de este mundo. Está fuera de la materia y fuera del tiempo, ya no forma parte de la creación. Es un desterrado de este mundo por propia voluntad. El dios creador ya no lo puede dañar, porque Caín se ha vuelto superior a él.
          En cuarto lugar, la biblia dice que el creador puso una marca en Caín, un signo para que todos lo reconocieran y no le hicieran daño. Antiguas leyendas judías dicen que ese signo era un cuerno en la frente. Un cuerno en la frente significa poder, el poder que proviene del Espíritu, el poder que lo distingue de los demás hombres. Esa dureza en la frente significa que el Espíritu se ha liberado y ha tomado posesión del cuerpo, solidificándolo, Espiritualizándolo. Nadie le puso una marca a Caín. Caín la consiguió por sí mismo. Cuando esto ocurre, lo advierten los demás hombres y la creación entera. Todo Espíritu liberado de la prisión de la materia tendrá esa marca por toda la eternidad. Ya nunca será el Espíritu que era antes del encadenamiento a la materia. Esa marca característica es el cuerpo transformado, duro como el diamante, a quien el Espíritu ha transmutado en inmortal y eterno. Este será su eterno recuerdo, la prueba imperecedera de su paso por el infierno y de su triunfo sobre él.
         Podemos encontrar distintas síntesis sobre la explicación Gnóstica del mito de Caín, en el libro que hemos citado de Monseñor Meurin sobre la masonería. También en "Le dieu rouge", de Robert Ambelain y en "Atheism in Christianity", de Ernst Bloch. Asimismo, en el libro "Los mitos hebreos", de Graves y Patai hay datos interesantes. Pero la interpretación Gnóstica más profunda sobre este mito se halla en “El misterio de Belicena Villca”, la extraordinaria novela de Nimrod de Rosario.


J.M.H.A. 

Kristos Lucifer, el Liberador



Según los mitos Gnósticos, Lucifer es el Enviado del Dios Incognoscible. Habíamos dicho que este Dios, el más grande, inalcanzable e incognoscible, no puede penetrar en este universo limitado de materia impura y satánica. Pero puede enviar a alguien, a Lucifer, según estos mitos. Solo con un supremo sacrificio puede un ser de fuego antimateria, inmensamente Espiritual, puro, penetrar en el terreno infernal de este universo. Según las leyendas y mitos Gnósticos, el gran Dios Incognoscible envió a Lucifer, ángel de fuego y de luz inefables, para iluminar a los hombres, para ayudarlos a despertar y a conocer su verdadero origen, el origen de su Espíritu, perversamente aprisionado en esa materia impura llamada cuerpo-alma. Es un ser increado, que ha venido al mundo creado a traer la Luz: la Gnosis liberadora. El conocimiento salvador capaz de despertar a los hombres y ayudarlos a liberar a sus Espíritus cautivos. El conocimiento apropiado para que el hombre pueda conocer quién es, por qué está aquí en este mundo y qué debe hacer para liberarse y realizar su Espíritu, el cual pertenece a otro plano, increado e incognoscible.
     Lucifer vino al mundo a despertar al hombre, hemos dicho, a ayudarlo a recordar su origen divino, el origen divino de su Espíritu, a ayudarlo a liberarse del cuerpo-alma que lo aprisiona y a liberarse del tiempo y de la materia creados.
        Sostienen los Gnósticos que el mito bíblico de la creación puede ser interpretado de la siguiente manera: el satanás creador del mundo aprisionó a Adán y a Eva en su mundo de miseria, y Lucifer, tomando la forma de una serpiente, les ofreció el fruto prohibido de la Gnosis salvadora y les demostró que el creador les engañaba. Efectivamente, el creador había dicho al hombre: ".del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás, porque en el día que de él comieres, ciertamente morirás". Por su lado, dijo la Serpiente: "Morir, no moriréis; antes bien, sabe Dios que en el día que comiereis de él, vuestros ojos se abrirán, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal". Continúa la biblia: "Y se abrieron los ojos de ambos". No dice "murieron ambos", dice "se abrieron los ojos de ambos", tal como lo había anunciado la Serpiente. Más adelante, dice el creador: "He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros, conociendo el bien y el mal". El creador mintió, dijo que el hombre moriría si comía el fruto, y el hombre no murió. La Serpiente dijo la verdad. El creador mismo termina dándole la razón. Precisamente, los Gnósticos adjudican al demiurgo las características de mentiroso, además de plagiador. Para ellos, la creación entera es un intento fallido del demiurgo de imitar al mundo incognoscible. Asi­mismo, sostienen que la misma biblia es un plagio completo, basado en escritos anteriores de Babilonia y Egipto, principalmente.
      Esta Serpiente Lucifer es el liberador del hombre y del mundo, según la Gnosis. Es la sabiduría, la Gnosis liberadora que despierta y salva al hombre. Por supuesto que este Enviado del Dios Incognoscible, Lucifer, es un opositor y un enemigo del creador del mundo.
         Según los Gnósticos, el creador quiere mantener cautivo al hombre en esta esfera limitada, inferior e impura. También le ha prohibido al hombre contactarse con el mundo superior, representado en el mito bíblico por el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero Lucifer, el Ángel de Luz, que con gran sacrificio descendió a este infierno satánico para dar a los hombres el fruto prohibido de la Gnosis, les ha abierto los ojos para que recuerden su origen divino y su superioridad con respecto al creador. Antes de la llegada de la Serpiente al paraíso, afirman los Gnósticos, el hombre se hallaba en un estado de desconocimiento y de ceguera con respecto a su verdadera situación. Sostienen que Adán y Eva se encontraban en un estado de servidumbre, hasta que la Serpiente Lucifer les abrió los ojos dándoles a comer el fruto del conocimiento, que les hizo recordar su origen divino y percatarse de la situación en que se hallaban.
        Por supuesto, el creador expulsó a Adán y Eva de ese paraíso donde los había colocado, pues él quiere que los hombres lo reflejen a él, que sean a imagen y semejanza de él, que cumplan sus preceptos para parecerse a él y no al Incognoscible. Él desea que el Espíritu permanezca adormecido para aprovechar su energía y nada más, impidiendo que ese Espíritu pueda manifestarse en el hombre y en el mundo.
       Lucifer, liberador del hombre y del mundo, ha sido llamado también Abaddon, el Exterminador. Pero. ¿Exter­mi­nador de qué? Exterminador de la materia, porque aborrece este mundo creado de materia y tiempo. Se comportaría como una fuerza antimateria hostil, de una gran agresividad, porque odia todo lo que ha sido creado, como también aborrece los cuerpos y las almas de los hombres, pues pertenece al plano increado de lo incognoscible. Es exterminador, pero exterminador de la materia, exterminador de lo impuro. Tal es la leyenda Gnóstica de Lucifer.
     Ahora podemos describir qué entidades increadas se encuentran dentro de este mundo creado.
     Primero, el Dios Incognoscible, que no está en este mundo pero puede infiltrar una pequeña partícula de Él, un Enviado. Este Enviado también es increado, no ha sido creado por el dios creador.
Segundo, los Espíritus aprisionados de los hombres, los cuales pertenecen también al mundo incognoscible de lo increado y eterno. Según la Gnosis todo ser vivo tiene encadenado a su alma un elemento Espiritual increado: el Espíritu. El Espíritu encerrado en el hombre es totalmente superior al de los animales, plantas y otros seres vivos. Es tan grande la diferencia entre el hombre y los demás seres vivos, como son de diferentes los Espíritus que se hallan aprisionados en su interior. Los Espíritus de los seres humanos son de una elevadísima categoría Espiritual.
      Tercero, otro ente increado, inserto en este plano de creación, es el conocimiento salvador y divino de la Gnosis. Conocimiento que ha venido de afuera, que no ha sido elaborado dentro de este mundo.


J.M.H.A.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Conde Cagliostro




"He aquí al hombre extraño, cuyo talento sublime triunfa cada día contra la avidez de la muerte y a quien ningún interés anima sino el bien de la humanidad".

Sería preciso sumergirse en los obscuros caminos del interés humano, de la estrechez de pensamiento, de la bajeza moral, perderse en los tortuosos senderos de los que jamás se retorna para encontrar allá la causa real que ha movido al hombre a negar la verdad que de forma obvia aparece ante su mente, a sumir en un calvario atroz a los guías que el Padre Eterno le enviaba, a cubrir con un sucio y abyecto manto de mentira, de odio, de rencor y de ignominia el mensaje que la Luz Mayor nos hace llegar a través de sus Hijos más queridos.
     Fue con profunda lástima y pesar que emprendí el estudio de uno de los más ilustres Maestros que la humanidad tuvo el privilegio de conocer, sabedor de que en sus biografías no encontraría sino error tras error, mentiras y calumnias inconfesables. Nadie ha sido tan humillado, en ningún ser se ha cebado tanto la conjura de la Religión fanática y del más injusto relato histórico. ¿Quién ha sido tan maltratado por la historia? ¿Quién es, sin embargo, más merecedor de ser reconocido como un ser sublime, como una personalidad increíblemente preparada para servir? ¿Quién, en suma, puede alcanzar el corazón del discípulo anhelante? Es El, el Noble Viajero: CAGLIOSTRO.
    A pesar de que la calumniosa y aberrante narrativa de algunos autores, quienes sin saberlo, aún hoy en día, continúan basando sus estudios sobre el Conde Alejandro de Cagliostro en los panfletos y escritos del Santo Oficio, que intentó por todos los medios acallar la voz representante del pueblo, muchos otros han sabido dirigir su mirada a las propias palabras del Mago, encontrando en ellas la verdad que él mismo predicaba. Ninguna narración es más exacta que aquella debida a su propia pluma, cuando encarcelado en aquel símbolo de la injusticia y de la tiranía que fue La Bastilla, acusado de supuesta relación con el "affaire" del collar, escribió su Memoria.
     "No soy de ninguna época ni de ningún lugar, y más allá del espacio y del tiempo, mi ser espiritual vive su eterna existencia. Si me sumerjo en mi pensamiento remontándome en el curso de las edades, si extiendo mi espíritu hacia un modo de existencia alejado de aquél que percibís, me convierto en aquél que deseo ser. Participando conscientemente del Ser Absoluto arreglo mi acción según el medio que me rodea. Mi nombre es aquél de mi función, pues soy libre; mi país, aquél donde fijo momentáneamente mis pasos. Poned fecha de ayer si lo deseáis, rehusando acordaros de años vividos por ancestros que os fueron extraños, o del mañana, por el orgullo ilusorio de una grandeza que jamás quizás será la vuestra, yo soy aquél que Es".
     Esta particular autodefensa del Mago, debió extrañar enormemente a los tribunales a los cuales iba dirigida. En sus palabras velaba ya un misterio insondable. El de su origen. Nacido, o más bien, renacido en la Meca, hijo quizá del Gran Maestre Pinto de la Orden de Malta, enviado a cumplir una misión, Cagliostro era, sin duda, un gran Iniciado. Gran Maestro del rito Escocés, de los Philalethas, y del Temple, Iniciado de Martínez de Pascuales con el grado de Sacerdote Electo, amigo y discípulo de Saint Martin, de Swedemborg y de Villermotz, Cagliostro era ante todo un Rosacruz. Sus palabras lo atestiguan:
    "Como el Viento del Sur, como la brillante luz del mediodía que caracteriza el pleno conocimiento de las cosas y la comunión activa con Dios, voy hacia el Norte, hacia la bruma y el frío abandonando en todas partes a mi paso una parcela de mí mismo, abandonándome, disminuyéndome en cada estación, más dejándoos un poco de claridad, un poco de calor, un poco de fuerza, hasta que sea parado y fijado definitivamente el fin de mi carrera, en la hora en que la Rosa florezca sobre la Cruz. Yo soy Cagliostro".
    "Los Holocaustos no os son agradables. El sacrificio que Dios pide es un espíritu afligido. ¡Oh, Dios! No puedes ignorar a un corazón pleno de humildad. Señor, en vuestra bondad, repartid vuestros bienes y vuestras ganancias sobre SION, a fin de que los muros de Jerusalén sean alzados"
     En estas palabras del Conde demuestra que su misión era la de crear las bases para lo que es llamado la Venida de la Jerusalén Celeste, es decir, la de la Jerarquía de los Sabios llegados a la perfección, que alumbran desde la obscuridad del anonimato a un grupo conocido por los místicos como SION, el Priorato del Temple, el templo de Dios entre los Hombres. Mas como diría uno de sus contemporáneos, para comprender a Cagliostro sería preciso ser él mismo. Su misión real escapa a la simple comprensión humana.
     Sus viajes por toda Asia, Oriente Medio y toda Europa, fueron testigos de su bondad y filantropía, de una esplendidez increíble. Por donde quiera que pasara, millares de personas le aclamaban como a un mesías, como a un benefactor que aliviaba sus sufrimientos. Repartía dinero en forma inagotable, a aquéllos en quienes la vida parece ensañarse. No sólo sanaba a sus enfermos con procedimientos que tenían un aparente cariz de milagroso más que de científico, sino que sufragaba los gastos de viajes y residencia de aquellos que, desde muy lejos, venían a pedir su ayuda. Tal como proclamaba su doctrina de Iniciado: "Siempre avanzar, siempre sembrar y dejar a los demás recoger la cosecha, aceptar todas las misiones que los demás repudian, seguro de que la naturaleza no le ocultará nada, de que el Cielo dará todo a aquél que es incapaz de usarlo sólo para su propio beneficio. Conquistar el alma con paciencia".
     Su misión como emisario del Padre le fue revelada por medio de una sagrada visión, que marcó el resto de sus días y le afianzó aún más a su Sendero. Esta tuvo lugar en la ciudad de Burdeos. Confirmándole como un Elegido del Universo:
    "Se vio asido de los brazos por dos hombres. Introducido en un profundo subterráneo. Allá vio abrirse un portal y fue llevado a un salón delicioso, un lugar de paz y amor que él comparó a un salón real magníficamente iluminado. Allá era celebrada una velada magna. Todos los asistentes estaban vestidos con ropas blancas que llegaban hasta sus talones. Entre ellos reconoció a algunos de sus hermanos ya fallecidos. Fue entonces liberado de los males de este mundo y creyó haber llegado al Paraíso. Le fue presentada una larga vestimenta y una espada, similar a aquella que es costumbre poner en la mano del Ángel Exterminador. Avanzó y se vio invadido por una gran luz. Se postró y dio gracias al Ser supremo por haberle hecho llegar a la felicidad, mas una voz desconocida le respondió: He aquí cual será tu recompensa; es preciso trabajar todavía".
     Esta extraordinaria experiencia que le prometía su ingreso en la Gran Hermandad Blanca, de la cual era un emisario, también le presentaba el papel que iba a jugar en el transcurso de los acontecimientos. Aún exiliado en Inglaterra no por ello dejó de trabajar en la Revolución que vería caer el cetro y la Corona. ¿Era él quien debía accionar todo el mecanismo de la Revolución armada, cuando los intentos pacificadores de Saint Germain y Saint Martin hubieran fracasado? Nunca se sabrá exactamente. No obstante, su participación en la Revolución victoriosa no era ignorada por Roma, quien aguardaba en su traicionera fortaleza la llegada del Maestro.
     Cagliostro, el más noble de los hombres, sabía que todo iba a ser utilizado por sus enemigos, a quienes él amaba como a sus propios hermanos, para llevarlo al potro de la tortura y a la hoguera. Pero todo ello ya estaba previsto y aún si le aportaba sufrimiento y dolor, todo formaba parte de un plan trazado por el Gran Arquitecto.
     El mantenía su fe en los hombres y la confianza en que en algún sagrado día, comprenderían la grandeza de lo creado y serían uno con el Padre. Para que lo que se hallaba separado se uniera formando un Todo armonioso. La Unidad de los hombres con su propia naturaleza interior ha sido siempre el objetivo de la Iniciación y de los Iniciados en todo el planeta. La Santificación del Hombre interior.
    "Heme aquí. Soy noble y viajero; hablo y vuestra alma tiembla al reconocer antiguas palabras. Una voz que está en vosotros, mas que se silenció hace tiempo, responde a la llamada de la mía. Actúo, y la paz vuelve a vuestros corazones, la salud a vuestros cuerpos, la esperanza y el coraje a vuestras almas".
     Su contemporáneo Mozart le ofreció, como iniciado que él mismo era y alumno del Conde, una obra dedicada a él, que debe ser escuchada. "La Flauta Mágica", enteramente dedicada a Cagliostro, fue un tributo de admiración al Gran Maestro fundador del Rito Egipcio.
     Desde pequeño, sus educadores conocían la misión que a Cagliostro le había sido reservada. El Gran Maestre de la Orden de Malta, Pinto, dijo en el momento de su despedida: "Adios, hijo infortunado de la naturaleza". Althotas, su mentor, lo introdujo en la astrología, la alquimia, la medicina y las lenguas. Asimismo en el estudio del esoterismo de los pueblos y de la Tradición. El Rosacruz Althotas lo llevó de la mano hasta una sublime Ceremonia llevada a cabo el día de su Gran Iniciación, en el interior de un inmenso templo: la Gran Pirámide. Como todo Iniciado tuvo su segundo nacimiento y vino otra vez a este valle de lágrimas investido de un poder especial.
    "Toda Luz viene de Oriente, toda Iniciación de Egipto. En mi primera infancia, bajo la ley del rigor y la justicia, sufrí el exilio, como Israel en tierras extranjeras. Pero como Israel, tenía con él la presencia de Dios, como un Metatron le guardaba en su caminar, de igual forma un ángel guardián velaba sobre mí dirigiendo mis actos, aclarando mi alma, desarrollando las fuerzas latentes en mí. El fue mi maestro y mi guía".
     Es posible que se refiriera a su amigo y maestro Althotas. También a su propia intuición espiritual, a su ser interior de quien estuvo consciente desde muy temprana edad.
    "Un amor que me atraía de forma impulsiva hacia toda criatura, una irresistible ambición, un sentimiento profundo de mis derechos sobre todos los seres del cielo y de la tierra me impulsaba y me arrojaba hacia la vida. Fue abandonado y tentado en el desierto; hube de luchar con el ángel como Jacob, con los hombres y con los demonios, quienes una vez vencidos me enseñaron los secretos concernientes al Imperio de las tinieblas, para que nunca me confundiera y me perdiera en aquellos tortuosos caminos de los que jamás se retorna".
    La tramoya estaba ya preparada. El final estaba próximo y Cagliostro lo sabía. Iba a ser crucificado pues tras la crucifixión viene la resurrección. Un último y necesario viaje, ingenuo bajo el punto de vista humano, iba a llevarle a Roma, donde esperaba lograr una audiencia con el Papa para conseguir la legalización, por parte de la Iglesia, de su Rito Misraim. Momento propicio para las maquinaciones del Santo Oficio. Durante muchos años habían ido tras de él y ahora él mismo venía a comer en su mano.
    Varios se unieron al Conde en sus primeros trabajos en una Logia en Roma. Entre ellos un capuchino francés, Francesco de San Maurizio, quien emprendió con ardor las tareas del Conde en la instauración del Rito. Más como Cagliostro mismo predijo hacía tiempo: "Entre vosotros (dirigiéndose a sus alumnos) habrá un Judas que me traicionará". Este monje era un agente del Santo Oficio, un espía. Tras la detención del Conde nada más se supo de Francesco.
     El 27 de diciembre de 1789, precisamente el día de la festividad de San Juan Evangelista, patrón de los Masones y autor del Apocalipsis, el Papa Pío VI firmaba la orden de arresto bajo la acusación de herejía, blasfemia, brujería… Irrumpieron en su casa y saquearon sus papeles, sus pócimas curativas, símbolos y archivos, al tiempo que su esposa Lorenza Serafina era también arrestada. El tribunal de la Inquisición no perdonaba a Cagliostro su relación con la Rosa Cruz y con la Masonería. Debía morir.
     Todos sus documentos y símbolos (entre ellos su mandil de masón y algunos otros atributos, junto a sus escritos maravillosos) fueron quemados públicamente. Entre ellos se hallaba una estatuilla de la diosa egipcia Isis, la diosa de los Misterios, que sujetaba entre sus piernas al dios-niño (Horus). Algunos de sus más importantes documentos fueron, sin embargo, guardados y aún hoy en día se encuentran en la biblioteca secreta del Vaticano.
     El Santo Oficio quiso dar un buen espectáculo al populacho, obligando al Conde a abjurar en contra de la Francmasonería. Cagliostro, vestido con ropas de penitente, descalzo y con una vela en la mano, recorrió la distancia desde el Castillo del Santo Ángel hasta Santa María donde pidió perdón a Dios y a la Santa Iglesia. Fue deshonrado. El pueblo hizo una fiesta cuando la espada del Gran Coptho fue rota, cuando el compás y la escuadra fueron arrojados al fuego, cuando la estrella de seis puntas ardió en un desesperado alarido.
     El tribunal del Santo Oficio promulgó su decisión el 21 de marzo de 1791. ¡Cuánto tiempo pasado en prisión, torturas y desesperación! No queriendo darle el privilegio de una muerte inmediata fue condenado a cadena perpetua.
    Todos aquellos que le dejaron solo en ese instante, que como al Cristo lo abandonaron en el Gólgota, le preguntaban aquello que al Maestro Jesús le fue dicho: "Si eres dios, desciende de la Cruz…"! Por respuesta el silencio, la sumisión, la espera.
     Cagliostro fue conducido a la Prisión de Saint Leo, en una montaña cerca del Adriático, fortaleza inexpugnable donde sólo le restaba aguardar una muerte que, Dios lo quisiera, fuera rápida.
Por fin, ante la inminente llegada de las tropas liberadoras a Italia y temiendo que los revolucionarios encontraran vivo a su líder, fue estrangulado en su celda el 28 de agosto de 1795. La misión había terminado. Una vez más, el Elegido, el hijo predilecto del Padre había muerto a manos de los siempre iguales intereses del poder, de odio y de bajeza.
     ¿Murió Cagliostro? ¿Era él quién fue encontrado muerto en su celda aquella tarde en verano? ¿No fue ésta otra muerte fingida, otro paso más del Iniciado?
    Algunas fuentes aseguran que debido a su precario estado de salud y temiendo un desenlace inmediato, Cagliostro pidió los servicios de un padre para su confesión. Un poco después, los carceleros encontraron en el suelo de su celda a un hombre estrangulado. No era Cagliostro. Una vez más había huido.
     El Iniciado jamás muere. Esta es una parte más de su sendero. Cagliostro desapareció de la escena mundial. Nunca más se supo de él. Quizá regresó a su antigua morada en el Este del Mundo, en la Santa Ciudad.
    "Un día, después de muchos viajes y años, el Cielo premió mis esfuerzos. Se acordó de su Servidor, y vestido con hábitos nupciales tuve la gracia de ser admitido como Moisés, ante El Eterno. Si siguiendo el curso feliz de vuestros viajes, alguno de vosotros llega un día a esas tierras de Oriente que me vieron nacer, que solamente se acuerde de mí, que pronuncié mi nombre y los Servidores de mi padre abrirán para él las puertas de la Ciudad Santa".
     ¿Mago, charlatán, místico, iniciado, falsario…? Cagliostro seguirá siendo un gran misterio para sus biógrafos y para la historia. Quizás él mismo veló en sus palabras un signo profético concerniente a sus documentos en el Vaticano:
     "Mis papeles, algún día, me harán justicia".
     Es necesario que en el futuro, la imagen de Cagliostro sea considerada desde un punto de vista muy diferente: aquél del Iniciado. Que sus palabras nos hablen de aquella Tierra Prometida a la que pertenecemos por derecho divino y que un día abandonamos. Sepamos pues, regresar de la mano de los Maestros, guiados por nuestra propia realidad interior.


Por Carmelo H. Ríos, F.R.C.